A raíz de los cruces en twitter, el Gobernador de Jujuy utilizó algunas palabras que llamaron la atención de muchos, por eso creemos que es bueno conocer el verdadero significado y origen  de éstas palabras.

«Boludo» y «pelotudo» son dos palabras bien argentinas y hoy se utilizan como insultos, pero curiosamente el origen de estos términos que surgieron durante las guerras por la independencia de España está lejos de esos improperios.

Compartamos “un cacho de cultura”, como decía el querido Clemente.

En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.

Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerse pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.

Técnica de los gauchos

¿Cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas:

  • La primera era la de los PELOTUDOS, que portaban las pelotas de piedra grande amarradas con un tiento.
  • La segunda era la de los LANCEROS, facón y tacuara.
  • La tercera la integraban los BOLUDOS con sus boleadoras o bolas.

Por otro lado en el diccionario «BOLUDO» aparece como “persona que dice o hace tonterías, se comporta como estúpida o no es responsable”. Sin embargo, “boludo” es una palabra que tiene una historia muy particular y muy rica, que recoge perlitas de nuestro pasado y las trae hasta hoy con sentidos nuevos.

¿Cuándo cambió el significado de «boludo» y «pelotudo»?

En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos «perejiles», diciendo que «no había que ser pelotudo», en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar.

La expresión fue parecida a «no hay que ser estúpido». Esta fue la segunda acepción que se le dio al término: primero, aguerrido y, segundo, estúpido o similar.

Y así es que en el diccionario comenzó a aparecer como definición de boludo: «Persona que dice o hace tonterías, se comporta como estúpida o no es responsable».

Con el tiempo, se sumó a esta última clasificación la palabra boludo y el imaginario popular lo fue incorporando como al que los genitales grandes le impedían moverse con facilidad.

En las dos últimas décadas, reemplazando a otros modismos del dialecto cotidiano argentino, los jóvenes intercalan cada dos o tres palabras un boludo, a veces por nada, a veces por respuesta o a veces en vez de decir «querido». Es decir, que es un término que continúa mutando su significado y, quizá, en un años se modifique su definición en los diccionarios.