En una investigación, analizaron cómo largos períodos sin movimiento afectan áreas del cerebro vinculadas con la memoria, incluso en quienes cumplen con rutinas deportivas regulares. Los consejos de los autores
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la actividad física es beneficiosa para la salud y el bienestar”, y cuando no se practica “aumenta el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT) y otros problemas de salud. Conjuntamente, la inactividad física y los hábitos sedentarios contribuyen a aumentar las ENT y suponen una carga para los sistemas de salud”.
En ese sentido, un estudio llevado a cabo por investigadores del Vanderbilt Memory and Alzheimer’s Center, en Estados Unidos, planteó que los periodos prolongados de sedentarismo podrían acelerar el deterioro cerebral y cognitivo en adultos mayores. Evitar el sedentarismo es, entonces, fundamental para la prevención.
Cabe recordar que la OMS sugiere “por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes”.
Los hallazgos del estudio postulan que incluso las personas que cumplen con los niveles recomendados de actividad física no están exentas de los efectos negativos de pasar demasiado tiempo sentados. El trabajo fue publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia.
El trabajo se centró en el análisis de 404 individuos mayores de 50 años que no presentaban demencia al inicio de la investigación. A cada participante se le proporcionó un dispositivo para medir su actividad de forma continua durante siete días, complementado con evaluaciones periódicas a lo largo de siete años que incluyeron resonancias magnéticas cerebrales y pruebas de funciones cognitivas.
Según los datos recogidos, aquellos que permanecían sentados por más tiempo mostraban una reducción progresiva en el volumen del hipocampo, una región clave para la memoria, según los expertos. A la par, también se evidenciaron disminuciones en capacidades como el procesamiento de información y las habilidades lingüísticas, así como adelgazamiento cortical en áreas asociadas con el Alzheimer. “Reducir el tiempo sedentario podría ser una estrategia clave para prevenir la degeneración cerebral y el deterioro cognitivo”, señaló Marissa Gogniat, una de las autoras.
Un aspecto crucial descubierto en esta investigación es el impacto del tiempo sedentario en personas genéticamente predispuestas al Alzheimer. De acuerdo con el estudio, los portadores del gen APOE ε4 experimentaron niveles más pronunciados de neurodegeneración y deterioro cognitivo en comparación con quienes no tenían esta variante genética.
“Minimizar el tiempo que se pasa sentado, incluso si se hace ejercicio a diario, reduce la probabilidad de desarrollar Alzheimer”, explicó Gogniat.

