Cada 1 de diciembre se celebra el Día Mundial del Sida. Este día es una oportunidad para concientizar, educar y mejorar la comprensión del VIH como un problema de salud pública mundial.
Este 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, a 40 años del registro del primer caso en 1981. Para este año, la Organización de las Naciones Unidas presenta sus iniciativas bajo el lema “Superar las interrupciones, transformar la respuesta al SIDA”, transmitiendo un mensaje contundente: incluso en tiempos de crisis, el mundo debe optar por la transformación y no por la retirada.
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) constituye la etapa avanzada de la infección por VIH. El virus afecta el sistema inmunitario al destruir glóbulos blancos esenciales para combatir infecciones. Cuando el organismo queda debilitado, aumentan los riesgos de infecciones graves y ciertos tipos de cáncer que pueden poner en peligro la vida. Es importante destacar que no todas las personas con VIH desarrollan SIDA, especialmente cuando acceden a un diagnóstico temprano y a un tratamiento adecuado.
Según el último informe del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina 136.000 personas viven con VIH y se estima que un 17% —unas 23.000 personas— aún desconoce su diagnóstico. Además, cada año se detectan alrededor de 5.000 nuevos casos, de los cuales el 30% corresponde a diagnósticos tardíos, realizados en etapas avanzadas de la infección o con inmunosupresión severa.
Frente a este panorama, especialistas insisten en la importancia del testeo. “Si no te realizaste un test de VIH, incorporalo a tus estudios de rutina. Consultá a tu médico clínico de cabecera o acercate a la División de Infectología para recibir asesoramiento, porque cualquier persona puede contraer VIH; ya no se habla de poblaciones de riesgo”, señala una profesional del Hospital de Clínicas.
La detección temprana permite iniciar tratamiento a tiempo, evitar complicaciones y proteger a toda la comunidad, reforzando el mensaje central de esta fecha: transformar la respuesta global es posible si se sostiene la prevención, el diagnóstico y el acceso universal a la salud.

