20 DE JUNIO: DÍA DE LA BANDERA, HOMENAJE A MANUEL BELGRANO Y SU LEGADO PARA LA NACIÓN

Cada 20 de junio, la Argentina conmemora el Día de la Bandera en homenaje a su creador, Manuel Belgrano, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento, ocurrido en 1820. La fecha invita a recordar la trayectoria de una de las figuras más relevantes de la historia nacional, cuya labor trascendió el ámbito militar para destacarse también como abogado, economista, periodista y político.

“Sirvo a la Patria sin otro objetivo que el de verla constituida, este es el premio a que aspiro”, expresó Belgrano, reflejando el profundo compromiso que mantuvo a lo largo de su vida con la construcción de una nación libre y soberana.

Tras regresar de España luego de graduarse como abogado, asumió el cargo de Secretario del Consulado de Buenos Aires. Desde esa función impulsó iniciativas destinadas a fortalecer las actividades productivas y el comercio. Cabe destacar que su interés por la educación y la formación técnica lo llevó a promover la creación de escuelas de agricultura, dibujo, náutica y comercio, con el objetivo de brindar herramientas y oficios a la población.

Su participación en la vida pública también estuvo marcada por su compromiso con el proceso independentista. Sumado a ello, tuvo una destacada actuación durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 y fue uno de los protagonistas de los acontecimientos que culminaron el 25 de Mayo de 1810 con la conformación del primer gobierno patrio, integrando la Primera Junta como vocal.

Asimismo, pese a no contar con formación militar específica, asumió el mando del Ejército del Norte con un profundo sentido del deber. Durante esa etapa encabezó el histórico Éxodo Jujeño y obtuvo importantes victorias en las batallas de Tucumán, en 1812, y Salta, en 1813. También enfrentó derrotas en Vilcapugio y Ayohuma, aunque su accionar resultó estratégico para sostener la lucha por la independencia. Es importante mencionar además que mantuvo una estrecha colaboración con José de San Martín, contribuyendo a contener el avance de las fuerzas realistas en el norte mientras se preparaba la campaña libertadora a través de la cordillera de los Andes.

El origen de la insignia patria se remonta a principios de 1812, a orillas del río Paraná. El 13 de febrero de ese año, Belgrano solicitó al Primer Triunvirato la creación de una escarapela para distinguir a las tropas patriotas de las realistas, que utilizaban el color rojo español. La propuesta fue aprobada y se adoptaron los colores blanco y celeste.

Solo dos semanas más tarde, el 27 de febrero de 1812, Belgrano informó al gobierno la creación de una bandera con los mismos colores de la escarapela nacional. De esta manera nació uno de los símbolos más representativos de la identidad argentina.

Cabe destacar que una de las evidencias materiales más importantes de aquella época son las denominadas Banderas de Macha. Ocultadas tras la retirada de Vilcapugio por el sacerdote Juan de Dios Araníbar en la actual Bolivia, fueron halladas en 1883 detrás de unos cuadros religiosos. Por sus características y dimensiones, se estima que fueron utilizadas como insignias de artillería o puntos de reunión para las tropas. Desde 1896, una de estas banderas se conserva en el Museo Histórico Nacional y presenta una disposición de franjas idéntica a la de la bandera argentina actual.

A más de dos siglos de su creación, la bandera continúa representando los valores de libertad, unidad e identidad nacional que inspiraron a Manuel Belgrano y que forman parte del patrimonio histórico y cultural de todos los argentinos.

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