Cada 23 de agosto, Jujuy recuerda una de las gestas más trascendentales de la historia argentina: el Éxodo Jujeño. A 214 años de aquella jornada de 1812, se conmemora el sacrificio de un pueblo que, bajo las órdenes del General Manuel Belgrano, abandonó sus hogares y emprendió una marcha de más de 360 kilómetros hacia Tucumán para impedir el avance y abastecimiento de las fuerzas realistas.
La historia se remonta a mayo de 1812, cuando Belgrano asumió como comandante del Ejército del Norte y estableció su comando en San Salvador de Jujuy. Ante el avance de las tropas realistas comandadas por Pío Tristán desde el Alto Perú y la imposibilidad de enfrentarlas en ese momento, recibió la orden de retroceder y destruir todo aquello que pudiera resultar útil al enemigo. Fue así que el 29 de julio dictó un bando dirigido a la población jujeña, ordenando la retirada y convocando a sus habitantes a sumarse al esfuerzo por defender la causa revolucionaria.
Cabe destacar que el 23 de agosto de 1812 comenzó la movilización. Hombres, mujeres, ancianos y niños, sin distinción de condición social, abandonaron la ciudad llevando consigo alimentos, ganado, mercancías y todo aquello que pudiera servir para sostener la marcha. Los cultivos fueron cosechados o quemados, las viviendas quedaron abandonadas y se aplicó una estrategia de tierra arrasada para evitar que el ejército realista encontrara recursos a su paso.
La población recorrió alrededor de 360 kilómetros por el Camino de las Postas hasta Tucumán. Sumado a ello, posteriormente Belgrano decidió presentar batalla en territorio tucumano, una determinación que resultaría fundamental para el desarrollo de la lucha independentista. El sacrificio del pueblo jujeño contribuyó así a crear las condiciones que posibilitaron los posteriores triunfos de Las Piedras, Tucumán y Salta.
Como reconocimiento a la entrega de los jujeños, el 25 de mayo de 1813 Belgrano entregó al Cabildo de San Salvador de Jujuy una bandera como homenaje al pueblo que lo había acompañado durante el Éxodo. Aquella pieza histórica es actualmente conocida como Bandera Nacional de la Libertad Civil y, desde 2015, constituye un símbolo patrio.
Asimismo, en el marco del 214° aniversario, Jujuy volvió a realizar la tradicional Marcha Evocativa, que reunió a vecinos, familias, instituciones y visitantes en distintos sectores de San Salvador de Jujuy. El intendente Raúl “Chuli” Jorge destacó la importancia histórica de la gesta y sostuvo que se trata de un acontecimiento que “marcó a fuego a nuestro pueblo y a la independencia argentina”.
Es importante mencionar además que el Éxodo Jujeño permanece como uno de los mayores testimonios de participación y sacrificio de la población civil durante la lucha por la independencia. Cada 23 de agosto, la provincia renueva la memoria de aquella decisión colectiva que convirtió al pueblo jujeño en protagonista fundamental del proceso emancipador argentino.
