Investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel encontraron que la falta de oxígeno impulsa la formación de revestimientos que pueden dificultar la efectividad de los tratamientos actuales
* Este contenido fue producido por expertos del Instituto Weizmann de Ciencias, uno de los centros más importantes del mundo de investigación básica multidisciplinaria en el campo de las ciencias naturales y exactas, situado en la ciudad de Rejovot, Israel.
Las células que componen los tumores cerebrales cancerosos son muy variadas y a veces crean formas tridimensionales únicas. Ya en 1932, el neurocirujano estadounidense Percival Bailey intentó etiquetar estas células y descubrió que se pueden dividir en varias familias de células con propiedades similares.
Más de 90 años después, todavía sabemos muy poco sobre las identidades de los grupos de células que forman los diferentes tipos de tumores cerebrales, la organización de estos grupos y cómo afectan al curso de la enfermedad y al resultado del tratamiento. Por eso, la tasa de éxito del tratamiento de la mayoría de los cánceres cerebrales no suele ser alta.
En los últimos diez años, la tecnología de secuenciación genética que funciona a nivel de células individuales ha permitido examinar, con todo detalle y de una sola vez, miles de células de un mismo tejido, para entender qué genes expresan y luego clasificarlas y estudiar el papel de cada grupo.
Los científicos del grupo de investigación del Dr. Itay Tirosh en el Departamento de Biología Celular Molecular del Instituto de Ciencias Weizmann, en colaboración con el laboratorio del Prof. Mario L. Suvà en el Hospital General de Massachusetts, aprovecharon esta tecnología para reexaminar algunas de las preguntas sin respuesta en el campo de los tumores cerebrales.
El tipo más común de tumor cerebral primario es el glioma, que se origina en las células de sostén que ayudan a las células nerviosas. Hay dos tipos principales de tumores glioma: los que suelen ser menos agresivos y tienen una mutación en el gen que codifica una enzima llamada IDH, y los que no tienen esta mutación, que son muy agresivos y se conocen en la terminología médica como glioblastoma.
En los últimos años, los investigadores del laboratorio de Tirosh han estado utilizando la secuenciación de ARN de células individuales para analizar la composición celular de ambos tipos de tumores. Revelaron que las células tumorales se dividen en grupos, cada uno de los cuales expresa un programa genético único que determina el “estado” biológico de las células cancerosas en este grupo.
Entre otros hallazgos, los investigadores descubrieron grupos de células que utilizan sus programas genéticos únicos para imitar a las células cerebrales normales.
Fuente: Infobae

