Investigadores de la Universidad de California desarrollaron una terapia celular innovadora que en modelos preclínicos logró frenar y controlar tumores en estadios avanzados
Investigadores de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) desarrollaron una inmunoterapia celular de nueva generación que podría cambiar el tratamiento del cáncer de páncreas metastásico, una de las enfermedades oncológicas más letales y con menos avances terapéuticos en las últimas décadas.
Según un comunicado de la UCLA y las conclusiones del estudio publicado en PNAS, la terapia, denominada CAR-NKT, demostró en modelos preclínicos la capacidad de atacar y controlar tumores pancreáticos, incluso en fases avanzadas, superando barreras que han limitado a las terapias celulares previas.
El cáncer de páncreas se caracteriza por su agresividad y por la dificultad de detectarlo en etapas tempranas. La mayoría de los pacientes recibe el diagnóstico cuando la enfermedad ya se propagó a otros órganos, lo que reduce drásticamente las posibilidades de supervivencia. Los especialistas coinciden en que la tasa de supervivencia a cinco años para los casos metastásicos se sitúa entre el 2 y el 3%, y la mediana de supervivencia suele medirse en meses.
que se origina en las células que recubren los conductos encargados de transportar las enzimas digestivas fuera del páncreas, según la American Cancer Society. Entre los síntomas más habituales se encuentran ictericia, orina oscura, heces de color claro, dolor abdominal o en la espalda, fatiga, náuseas, pérdida de peso, falta de apetito y aparición reciente de diabetes. En algunos casos, los pacientes pueden experimentar coágulos de sangre o picazón en la piel, mientras que el cáncer neuroendocrino pancreático puede presentar síntomas diferentes, como diarrea y anemia.
Las terapias celulares actuales, como las CAR-T, revolucionaron el tratamiento de ciertos cánceres hematológicos, pero mostraron una eficacia limitada frente a tumores sólidos como el de páncreas, debido a la capacidad de estos tumores para crear barreras físicas y evadir la respuesta inmunitaria.
Cómo actúa la inmunoterapia desarrollada por investigadores de la UCLA
El páncreas, ubicado detrás de la parte baja del estómago, cumple funciones esenciales en la digestión y el control de la glucosa sanguínea, de acuerdo con información de Mayo Clinic. Este órgano mide aproximadamente 15 centímetros de largo y menos de 5 centímetros de ancho, y se divide en cabeza, cuerpo y cola, cada uno con una ubicación específica en el abdomen.
La nueva terapia CAR-NKT desarrollada por el equipo liderado por la doctora Lili Yang, profesora de microbiología, inmunología y genética molecular en la UCLA, introduce una estrategia innovadora.
Según el comunicado de la universidad, la terapia utiliza células T asesinas naturales invariantes (NKT) modificadas genéticamente con un receptor de antígeno quimérico (CAR) dirigido a la mesotelina, una proteína presente en las células de cáncer de páncreas y en otros tipos de tumores. Estas células se producen a partir de células madre sanguíneas donadas, lo que permite su fabricación en masa y almacenamiento para uso inmediato.
En tanto, el doctor Yanruide (Charlie) Li, investigador postdoctoral y primer autor del estudio, explicó: “Básicamente, estamos rodeando el tumor sin ninguna vía de escape”. Esta capacidad de atacar el tumor desde múltiples ángulos permite que la terapia supere la evasión inmunitaria y las barreras físicas que han limitado a las terapias previas. El estudio en PNAS destaca que las células CAR-NKT muestran una actividad antitumoral robusta y multifacética, impulsada tanto por mecanismos citotóxicos mediados por el CAR como por la acción natural de las células NKT.
El equipo de la UCLA evaluó la terapia CAR-NKT en modelos preclínicos avanzados que simulan las condiciones del cáncer de páncreas humano, incluyendo modelos ortotópicos (con tumores en el propio páncreas) y modelos metastásicos dirigidos al hígado, uno de los principales sitios de propagación.
El doctor Caius Radu, colaborador del estudio y profesor de farmacología molecular y médica en la UCLA, señaló: “El hecho de que esta terapia funcionara en ambos entornos es realmente alentador”.
En estas pruebas, las células CAR-NKT demostraron una notable capacidad para localizar e infiltrarse en los tumores, guiadas por altos niveles de receptores de quimiocinas que actúan como un sistema de GPS molecular.
Según los investigadores, la terapia desaceleró de forma consistente el crecimiento tumoral y prolongó la supervivencia en diferentes modelos murinos, manteniendo su eficacia incluso en entornos tumorales agresivos e inflamatorios. Además, el estudio en PNAS subraya que las células CAR-NKT presentaron un perfil de seguridad favorable, sin provocar enfermedad de injerto contra huésped ni síndrome de liberación significativa de citocinas, problemas que pueden limitar otras inmunoterapias.
Fuente: Infobae

