Él es Derouich Fakhreddine, de origen marroquí y empleado de seguridad en los estadios del Mundial.
Contra España, le tocó trabajar en el recinto en el que su país se jugaba el partido más importante de su historia. Cumplió y durante los 120 minutos de juego, solamente miró la tribuna tal como le dice el protocolo.
Sin embargo, en la tanda de penales, no pudo evitar ver de reojo el último disparo de Hakimi y se emocionó hasta las lágrimas con la clasificación histórica a los Cuartos de Qatar 2022.
En esos cortos segundos, dejó de ser un guardia de seguridad y pasó a ser un hincha más. Qué lindo momentazo!


