El paso fluvial entre Aguas Blancas (Argentina) y Bermejo (Bolivia) se encuentra completamente suspendido desde esta mañana, dejando varadas a cientos de personas que diariamente cruzan la frontera para trabajar, estudiar o hacer compras.
Prefectura Naval Argentina (PNA) endureció los controles y las cooperativas bolivianas manifestaron su descontento.
El conflicto se desencadenó tras una intervención inesperada de la PNA, que paralizó por una hora el uso de varios atracaderos, argumentando supuestas irregularidades en el funcionamiento de las cooperativas fluviales. Aunque en un principio se trató de una medida aislada, la raíz del problema es más profunda: la ruptura de un acuerdo bilateral entre las cooperativas de ambos países.
El malestar entre los trabajadores del sector y los vecinos de ambas ciudades fronterizas se ha intensificado ante la falta de intervención diplomática. Exigen la presencia de representantes consulares y nacionales que permitan restablecer un marco normativo claro.
Según denuncian, el crecimiento descontrolado de nuevas cooperativas sin fiscalización ha contribuido a un clima de desorden en la ribera del Bermejo, afectando tanto la seguridad como la continuidad de este servicio esencial para la comunidad.
Durante la mañana de hoy, se pudo ver a numerosos vecinos que llegaron al puerto con la intención de cruzar, pero al encontrar el paso cerrado, optaron por regresar al pueblo o intentar llegar a Bolivia por otras vías.

