La gestión municipal del intendente Julio Bravo dio inicio a los mejores corsos del norte argentino. Durante el fin de semana, en un circuito que recorre el casco céntrico de la ciudad, más de 27 mil personas disfrutaron de una verdadera fiesta popular.
Al cierre del primer fin de semana, el jefe comunal destacó: “Vivimos una primera jornada de corsos muy exitosa y me pone muy contento ver que todo se desarrolla con normalidad, porque detrás de cada noche hay muchos sampedreños que invierten, trabajan y generan ingresos para sus familias”.
Bravo remarcó además la masiva convocatoria de vecinos y turistas: “La gran cantidad de visitantes de ciudades cercanas y de otras provincias que eligieron San Pedro para vacacionar y disfrutar de nuestros corsos confirma la fuerza de este evento tan popular y tradicional, que vamos a seguir acompañando y fortaleciendo”.
Si bien el viernes algunas comparsas del grupo A comenzaron a salir desde el parque cerrado, la jornada debió suspenderse debido a las condiciones climáticas. Aun así, los nervios y la expectativa de los artistas se hicieron sentir, reflejando el entusiasmo que despierta esta celebración.
Este año, el municipio volvió a realizar una importante inversión económica para acompañar a los artistas. Además, se convocó a los caciques de las comparsas, integrantes de centros vecinales y representantes de distintos sectores, quienes formaron parte de la comisión organizadora y participaron en reuniones con confiteros, vendedores y en el seguimiento del trabajo de la Comisión de Corsos (Comecor).
Como ocurre cada año, la diversidad cultural de los corsos de San Pedro de Jujuy se manifestó en todo su esplendor. Comparsas autóctonas con el tradicional pin pin, integradas por comunidades, se combinaron con agrupaciones artísticas, de baile y folclóricas, generando un espectáculo colmado de alegría, color y diversión. A diferencia de otros puntos del país, el público puede vivir de cerca la emoción que sienten los integrantes de las comparsas durante su paso por el corsódromo.
Una vez más, el evento tuvo un fuerte impacto económico en la ciudad. Durante el fin de semana, la ocupación hotelera alcanzó cerca del 90 por ciento, mientras que restaurantes, vendedores ambulantes, comercios en general y el sector del transporte —desde colectivos hasta remiseros— registraron un importante movimiento.
De cara al próximo fin de semana, se espera una convocatoria aún mayor, ya que será la antesala del Carnaval Grande, con más público, más color y el doble de diversión.

