Hace una década, el ídolo xeneize se despedía ante su público sin anunciarlo. El columnista repasa los hitos futbolísticos y la trayectoria política del máximo ídolo boquense.
Todo empezó con el chiste que decía: “¿Cómo le dicen a Boca? Videomatch, porque el único que vale la pena es Riquelme”. El de la televisión era Toti Ciliberto. El del fútbol era Juan Román. Todavía no había pasado casi nada, pero mirando retrospectivamente estuvo todo ahí desde el primer partido. La hinchada lo ovacionó en el debut y cuando terminó el partido le acercaron un micrófono diciéndole “jugaste un partido bárbaro” y él respondió “eso pregúntenle al técnico”.
Y también: “¿Qué se siente? La primera vez que jugás en esta cancha, ovacionado…”. “No, no es la primera. Jugué en Reserva”.
Corría 1996 y no solamente enfrentaba a los periodistas. También ya decía “lo” en vez de “la” (“lo pasé bien”). El modismo no es, como podría parecer, un vestigio de su paso por España.
Al año siguiente, el 25 de octubre de 1997, en el entretiempo de un clásico contra River, Diego Armando Maradona y Nelson David Vivas fueron reemplazados por Claudio Paul Caniggia y Juan Román Riquelme respectivamente, según se deduce de la planilla del partido. Sin embargo en el firmamento boquense se interpretó que Maradona había sido sustituido por Riquelme, y como Maradona terminaría retirándose esa tarde el cambio adquirió visos trascendentales: Riquelme estaba tomando el lugar de Maradona. (En la página 313 de Boquita Caparrós escribe que Maradona decidió los cambios y en el vestuario dijo: “Sale Vivas y entra el Cani. Salgo yo y entra Riquelme”. La anécdota refuerza el mito, más allá de la cuestión formal de la planilla).
Después, en un puñado de años, el volante empezó a destacarse como un estratega genial. Era capaz de encontrar, en el trenzado laberinto de los defensores, el olor del pase. Hasta que el 28 de noviembre de 2000 Boca jugó contra el Real Madrid en Tokio. A los seis minutos el equipo argentino ganaba dos a cero y parecía una jodita de Tinelli. Para los jugadores también; José Basualdo, en la página 373 de Boquita, dice: “miramos el tablero y uno me dijo ´pellizcame, estamos en una joda de Tinelli´”.
Fuente: Infobae

