Cada 23 de agosto, el pueblo argentino recuerda el Éxodo Jujeño, una de las gestas patrióticas más significativas de la lucha por la independencia.
En el año 1812, ante el avance del ejército realista desde el Alto Perú, el entonces General Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, ordenó una maniobra heroica y extrema: la evacuación total del pueblo jujeño y la retirada hacia Tucumán, arrasando todo lo que pudiera ser útil al enemigo.
El pueblo jujeño, con profunda lealtad a la causa patriota, abandonó sus hogares, cosechas y pertenencias, acatando la orden sin vacilar. Este movimiento masivo, conocido como el Éxodo Jujeño, fue clave para impedir que el enemigo encontrara recursos en su avance y permitió reorganizar las fuerzas patriotas para la posterior victoria en la Batalla de Tucumán.
Hoy, a más de dos siglos, se recuerda esta gesta como un símbolo de sacrificio colectivo, coraje y patriotismo. En la provincia de Jujuy se realiza una tradicional representación del éxodo, con antorchas y una marcha evocativa, cuyo objetivo es afirmar el legado de quienes apostaron todo por la libertad de la Patria.

